29 diciembre 2009

La redención puede esperar

Una vez que se huele la presencia hedionda del arzobispado mexicano es muy difícil deshacerse de la pestilencia, no hablo de la ropa que con un chorrito de suavitel disimula la fetidez, sino de ese vaho que se inmiscuye silenciosamente y permanece como el recuerdo de un cuerpo en descomposición...

Para no hacerles el cuento largo enumerando una que otra fechoría del líder "espiritual" Norberto Rivera y sus secuaces, quienes no cesan su vida política ni en navidad, les dejo una pequeña reseña de Taparrabo, exposición de Robert Waters en el Ex Teresa Arte Actual, un juego sincrético entre lo profano que da vida a los símbolos estancados de lo sacro católico.

Saludos desde la costa grande de Guerrero.



Taparrabo


El Ex Teresa Arte Actual aloja la obra de Robert Waters, quien manifiesta a través de diversos media la decadencia de la religión católica. Nacido en London, Canadá, en 1974, Waters experimenta con símbolos propios de la escena católica en México la eterna escisión entre bien y mal. La visión irónica del artista fusiona conceptos opuestos: la no vida después de la muerte, la desnudez del cuerpo humano, el caso de los clérigos pedófilos y el supuesto milagro del Papa mujer.

La obra es irreverente en tanto que los objetos aluden explícitamente y sin rodeos a la máxima autoridad religiosa, el Vaticano, quien se da el lujo de proteger pederastas y de tener poder en las decisiones de Estado, y a un fanatismo paradójico y de doble moral. Subversiva, al mostrar un antagonismo directo al relato opresor patrocinado por grupos de poder y que a su vez los feligreses compran, como el estereotipo fabricado en la industria cinematográfica de Jesús de Nazaret, el redentor.

Taparrabo es sobresaliente en un país que le prodiga fervor al catolicismo cubierto por la sombra de una institución decadente, que pretende mantenerse conservadora pese a la hipocresía con que se ha conducido; tal cual glosa el Libro de Eclesiastés "nada nuevo bajo el sol". La exposición continuará hasta el 10 de enero de 2010. Entrada Libre.

Cola de serpiente, Robert Waters

18 diciembre 2009

zombie nostálgico

Temía mencionar su nombre nuevamente.

Era un déjà-vu con posibilidad de transformación. Cuestión de ese su momento. Le propuso desear algo con los ojos cerrados, él con el espíritu incrédulo de quien creé, consagrando su alma en ello, con la esperanza de un vuelco que lo lleve de regreso a su vida de antes, lo hizo. Fue un pensamiento secreto.

Al volver se mantuvo callado, ella simplemente lo acompañaba.

Silencio por el recuerdo de un ayer empeñado en caminar evadiendo la muerte, el compañero de camino era un zombi nostálgico.

07 diciembre 2009

reminiscencia escrita de una tristeza añeja

Arribas al puerto

en la noche de mi soledad

qué importa que salga el sol cuando mi alma es oscura


Te ases a mi espíritu lánguido

arrojando flores a la ilusión perdida


Vete, sólo eres la reminiscencia de un ayer muerto

no importa ver a los colibrís volar si no nos pueden salir alas


Tristeza, no seas dura, entiende,

sólo somos dos seres en la inutilidad del espíritu.