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Isla de Flores

Sueño un poema para mirar tu ausencia suave,  para verte como fuiste en mi, luciérnaga flamante,en el encanto de los días por venir: un presagio de pieles bebiéndose en flores  bajo el designio fugaz del jaguar petrificado. La promesa de un adiós La intuición de la muerte transfigurada. Guate Perpleja me acompaño  sin perderme                                    no hay a dónde llegar o quién espere... como si el viaje se tratara de ser niebla, jungla,  estar al pie de la destrucción, inmersa en las gentes, en la mirada del ocote nagual o en las visiones de Ak'abal:                                        Soñé con escribir* Soñé con escribir  un poema que no dijera nada. Simplemente que me recordara algo, ...
9 Les perdono la conferencia que montaron los dos jóvenes socráticos. Quiero hablar de otra cosa. No hace mucho cogí en París un taxi desde un extremo a otro de la ciudad y el taxista se puso a charlar. No puede dormir en la noche. Padece de insomnio. Eso le ocurrió durante la guerra. Era marinero. A su barco lo hundieron. Nado tres días y tres noches. Al final lo salvaron. Pasó varios meses entre la vida y la muerte. Se curó, pero perdió el sueño.    -Tengo un tercio de vida más que usted- sonrió    -¿Y qué hace con ese tercio que tiene de más?- le pregunté.    -Escribo - dijo.    Le pregunté qué era lo que escribía.    Escribe sobre su vida. La historia de un hombre que nado tres días en el mar, luchó con la muerte, perdió el sueño pero conservó las ganas de vivir.    -¿Y lo escribe usted para sus hijos? ¿Cómo una crónica de la familia?    Sonrió amargamente:    - A mis hijos no les ...

La generosa tierra del mezcal: Santiago Matatlán, Oaxaca

Valle de Oaxaca Camino a Santiago Matatlán árbol del camino Corazón de Maguey Extrayendo el corazón de la tierra Molino
Diamanda Galas en el Lunario. México, D.F

La mort magnifique

Parecida a la muerte

                                           " como si perdurar fuera su inefable destino "                                             Mario Benedetti Dejaste de ser, un día, de repente no recordé tu rostro de arcilla desgajada                                                      ni las habitaciones forradas de espejos                             ni las sábanas gastadas de abandono                         ni cuando crucé el cristal ámbar de tus ojos        ...