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Entradas

4 de octubre del 2013

Se hace necesario recuperar el ímpetu, el amor por la vida y por aquello que dentro de nuestro corazón sabemos que es justo. Se hace indispensable recuperar el deseo de escribir, aunque no se sepa qué, aunque creamos que no tenemos nada que decir, aunque los días parezcan todos iguales.

The enchantress

The enchantress, 1868 Heinrich Lossow

Der Erlkönig

Hermosa animación japonesa concebida a partir de la composición para voz y piano de Franz Schubert, escrita en 1815. El compositor vienés usó como texto de su lied el poema  Erlkönig  de Goethe   quien, a su vez, se inspiró en una leyenda danesa, traducida al alemán por su compatriota Herder, titulada  La hija del rey de los elfos que apareció  en  Canciones populares  de 1778. El rey de los elfos  ¿Quién cabalga tan tarde entre la noche y el viento? Es el padre con su hijo. sostiene al hijo en sus brazos, lo abraza firmemente, lo mantiene tibio. “Hijo mío, ¿por qué escondes tu cara con tanto miedo?” “Padre, ¿no ves al rey de los elfos? ¿El rey de los elfos con su corona y su séquito?” “Hijo mío, es una mancha de niebla” “Querido niño, ¡ven conmigo! Jugaré hermosos juegos contigo, hay muchas flores brillantes en la orilla, mi madre tiene muchos ropajes de oro.” “Padre mío, padre mío, ¿no oyes lo que el rey de l...

Recuerdos de Chancome

A Jano

El mal vidriero

Hay naturalezas puramente contemplativas y absolutamente ineptas para la acción, pero que, sin embargo, bajo un misterioso y desconocido impulso, actúan en ocasiones con una rapidez de la que ni ellos mismos se creerían capaces. Por ejemplo, quien temiendo que su portero le dé una mala noticia, ronda cobardemente durante una hora ante su puerta sin atreverse a entrar; o quien se guarda durante quince días una carta sin abrirla, o no se resigna sino al cabo de seis meses a hacer una operación necesaria desde hacía un año, se sienten, a veces, como flecha de un arco, bruscamente precipitados a la acción por una fuerza irresistible. El moralista y el médico, que creen saberlo todo, no pueden explicar de dónde les viene con tal rapidez una energía tan loca a esas almas perezosas y voluptuosas, ni cómo resulta posible que, siendo incapaces de llevar a cabo las cosas más nimias y necesarias, encuentren en un momento un valor de lujo para ejecutar los actos más absurdos, y, a menudo,...

Todos Santos

De los días en que las almas de los difuntos transitan, una vez más, entre los que aún tenemos cuerpo, este año le dedico mis ofrendas a Gérard de Nerval, quien se inició en los secretos de la muerte el 25 de enero de 1855. Nerval en 1853, Daguerrotipo de Adolphe Legros EPITAFIO Vivió alegre unas veces como un estornino, A ratos amoroso, indolente y sensible, Otras sombrío y soñador como un triste Pierrot, Un día oyó que alguien golpeaba a su puerta. ¡Era la muerte! Entonces le rogó que esperase  A que pusiera el punto a su postrer soneto; Y después, impasible, fue a tenderse en el fondo Del cofre frío donde su cuerpo tiritaba. Era un perezoso, según cuenta la historia, Dejaba resecarse la tinta en su escritorio. Todo quería saberlo más nada conoció. Y al llegar el momento en que, harto de esta vida, Una noche de invierno, fue raptada su alma, Se fue de aquí diciendo: "¿Para qué he venido?" Gérard de Nerval