El hombre hallaría el olvido en el orgasmo inútil con la cabeza tendida en los pechos flácidos de la entrega anónima. La punta de unos labios ya secos, enternece la ira de un cuerpo mancillado por impotencia senil. ¿Esto es el amor? Cincuentona. Ojos al exilio de la empírica transgresión que supone su oficio, bajo el pellejo arrugado de los sueños añejos. El hombre llora y se arrima a la teta estéril. Succiona. La madre acicala los pelos grises de un hijo nunca tenido.