"como si perdurar fuera su inefable destino"
Mario Benedetti
Dejaste de ser, un día, de repente
no recordé tu rostro de arcilla desgajada
ni las habitaciones forradas de espejos
ni las sábanas gastadas de abandono
ni cuando crucé el cristal ámbar de tus ojos
en un barco de noches esculpidas a lenguas ansias
aún así persiste el aroma a leña mojada
un fantasma abraza el vacío
Tal vez, era mentira
eso de tu imagen extraviada
en los ayeres infames de nuestra historia
2 comentarios:
Venga, vas recuperando la vena... un toque menos azotado convendría, no a la creación pero sí a la vibra, jejeje
chale, la vibra azotada es de la voz narrativa no mía, jajaja
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